Ella imagina...

domingo, septiembre 03, 2006

odín



Un paraguas negro se encamina hacia el muelle. Apenas puestos los pies en el barco, el humo del motor asoma entre la bandera, que ondea levemente, en un día que amaneció lluvioso. El verde de las laderas se despide, en un paisaje salpicado por casas blancas de techos negros. En la lejanía se asoman lentamente unas montañas, y unas nubes cargadas de densidad se ciernen sobre sus cimas. La lluvia chapotea en las aguas valquirianas hacia el Valhala. Despacio, el barco fondea entre las montañas, que tímidamente, aparecen entre nubes bajas, para deleitar con su majestuosidad. Se asoma otra cima, mientras otra es dejada atrás junto con un paisaje cuyo vals es quebrado por los gritos de dos gaviotas en la proa. Se acerca aquel barco, visto en el horizonte, varios silbatos son el saludo entre compañeros de rutinas estivales. La lluvia ha desaparecido, sin embargo, el sol sigue tras las montañas, sin saludar, mientras por unos minutos, una espontánea estropea una canción con guitarra, buscando más un fotograma de los Hermanos Coen, que del movimiento Dogma. Las montañas pobladas de pinos, dejan paso a las delgadas y altas cascadas de aguas. Alguna casa esparcida en las orillas de las aguas. Por fin, los rayos del sol se abren paso entre las densas nubes. Las dos gaviotas se lanzan al vuelo y el paisaje alrededor es único. La madre naturaleza en su quintaesencia, enseña cuán grande es, y cuán insignificantes somos los seres humanos, tal vez, por eso, algunos nos dedicamos a escribir para robar el tacto al tiempo mientras un barco baila un vals con las montañas…
mientras suena Edvar Grieg, Morning (from Peer Gynt Suite No. 1. Op. 46)

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Ser uno con el universo es el camino según el Tao.

http://elsexodelasmoscas.bitacoras.com

9:20 p. m.  
Anonymous Alexandrós said...

Un texto muy hermoso

9:53 p. m.  
Blogger malambruno said...

Veo que has tenido unas buenas vacaciones. Ese sentimiento de sobrecogimiento ante la naturaleza también lo he sentido. (Aunque nunca he ido más al norte de Normandía)

10:07 a. m.  
Blogger Portorosa said...

¿Y el agradecimiento que uno siente en los fiordos por que estén en manos de los respetuosos noruegos?

Un saludo.

1:15 p. m.  

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